Ninoska “No quiero contagiarme”

La mujer de 55 años vive en La Ceiba. Su vida dio un giro dramático hace dos años cuando su padre y su tía fallecieron debido al COVID-19. La pérdida traumática de dos de sus seres queridos ha desencadenado en ella un miedo intenso y persistente a la infección, lo que ha provocado cambios profundos en su comportamiento y emociones. Aunque solía ser una participante activa en su organización local de mujeres y en la comunidad de la iglesia, se ha vuelto cada vez más retraída y rara vez se aventura fuera de su casa debido a su miedo a los lugares públicos. Su ansiedad aumenta cuando sale, lo que resulta en ataques de pánico. Quedarse en casa la mayor parte del tiempo la ha llevado a sentirse en constante tristeza, afectando sus relaciones interpersonales, particularmente con su esposo. Ella añora a la persona que una vez fue y está luchando por recuperar una sensación de normalidad y seguridad frente a las incertidumbres de la pandemia en curso.

A continuación, se presentan los resultados de los cuestionarios preliminares aplicados como parte del proceso inicial de recopilación de información sobre el estado emocional de la persona evaluada.

Preguntas de práctica: